miércoles, 8 de abril de 2015

Te voy a desquerer

Sonreír, como si no dolieras.
Reír, cantar. Salir a la calle
y bailarte,
pisarme un pie con las prisas.
Recogerme el pelo con tus excusas para gritar al vacío lo mucho que te desquiero,
saltar de dos en dos los escalones, como si de penas se tratasen.
Volar en aviones de papel al planeta de los sentidos para pensar que hoy, todavía, está a tiempo. 
Que mañana nunca llega porque soy más rápida jugando al pillapilla.
Que ayer se me olvidó no sé dónde y que no lo encuentro.
Que improviso, que es respirar
que respiro por costumbre
por impotencia de que la vida se nos escape por las costillas,
por las cosquillas
por la risa.
Pero todo sigue porque tengo una canción de fondo que bombea más recuerdos que sangre,
que a veces es constante y a veces tormenta,
pero que es siempre.
Y al norte de la canción, perdida, una certeza insegura de sí misma, con moral baja y poco amor propio
más utopía que ser; un ser utópico.
Y el alma en carne viva de huir descalza y bajo la lluvia todas las noches por las calles del quiero y no puedo

aunque yo ya no quiera



y tu sigas sin querer poder.

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