Piensa en el salto
y en su sonrisa
y ahora piensa aún más fuerte en la tuya.
Siente el abismo, que puede ser de cinco metros o diez centímetros.
Tu abismo.
Y ahora siéntelo en la barriga, siente el nudo marinero,
y el miedo,
la náusea y el vómito,
y disfrútalo,
ahora ni
siquiera lo pienses.
Disfruta del vértigo y de la inseguridad que da caer mal,
disfruta el dilema de si saltar y, joder, disfruta el impulso, flexiona las
rodillas.
Corre.
Tírate.
Tírate.
Tus pies, el aire, el viento, el nudo
El nudo
El nudo
El impacto
El suelo
Abre los ojos.
Ya.
Estás aquí.
Lo has hecho.

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